Proyectos solidarios
Un proyecto nacido de una simple petición de ayuda en 2019 ha crecido hasta convertirse en un modelo de aprendizaje técnico, sostenibilidad e inclusión social. Detrás de él, el alumnado de primer curso de Sistemas Microinformáticos y Redes del Centro San Luis, que descubrió que la tecnología puede —y debe— ponerse al servicio de las personas.
Todo comenzó con un correo. La ONG Alas Gambia contactó con el Centro San Luis para solicitar ordenadores portátiles con los que equipar una escuela. El equipo docente del ciclo de SMR vio en aquella petición algo más que una tarea técnica: una oportunidad real de aprender haciendo y de contribuir a algo que trascendía el aula. El proyecto se organizó en torno a un proceso claro: recoger los equipos donados, repararlos y configurarlos, y entregarlos a sus destinatarios.
Una vez cubierta aquella primera necesidad, el proyecto no se detuvo. La búsqueda de nuevas alianzas llevó al equipo hasta Peñascal Kooperatiba, una cooperativa con larga trayectoria en la formación e inserción sociolaboral en Euskadi. A través de su programa HASI —orientado a jóvenes menores tutelados en centros de acogida—, surgió la colaboración que daría forma definitiva a Redes de Conexión. Era evidente que las piezas encajaban.
recuperados
de Gambia a Euskadi
Aprender reparando: economía circular en el aula
El funcionamiento del proyecto es tan sencillo como eficaz. Empresas e instituciones —este curso, queremos resaltar la generosidad del centro educativo Juan Orobiogoitia de Iurreta— donan equipos informáticos que han quedado obsoletos para su uso original pero que conservan vida útil. El alumnado de SMR del Centro San Luis los recibe, los evalúa y los pone a punto siguiendo un proceso estructurado en tres fases:
Este curso, el resultado han sido 17 ordenadores recuperados que, de otro modo, habrían acabado como residuos electrónicos. Para el alumnado, el proceso no es solo un ejercicio práctico: es también una lección sobre consumo responsable y economía circular aplicada. Los y las estudiantes señalan que trabajar con equipos reales destinados a personas reales cambia por completo la perspectiva sobre lo que significa aprender informática.
Más allá del taller: jornadas que construyen empatía
Pero Redes de Conexión no se agota en la reparación técnica. A lo largo del curso se organizan jornadas de convivencia en las que el alumnado del Centro San Luis y los y las jóvenes del programa HASI de Peñascal Kooperatiba comparten espacio, tiempo y experiencias. En estos encuentros, el alumnado de SMR imparten talleres de informática, también tienen la ocasión de conocer los proyectos de realidad virtual e impresión 3D; los jóvenes de Peñascal, por su parte, muestran los oficios que están aprendiendo —carpintería, electricidad, otras especialidades— y comparten sus trayectorias.
El intercambio no es unidireccional. Quienes participan desde el Centro San Luis señalan que conocer de cerca las historias de estos jóvenes —que construyen su futuro en circunstancias a menudo adversas— transforma la manera de entender la propia formación. La empatía, el respeto a la diversidad y la conciencia social no se trabajan como contenido curricular, sino que emergen de forma natural del contacto directo.
La tecnología ha sido solo el medio para derribar barreras y construir puentes de inclusión. El verdadero valor de este proyecto no está en los equipos, sino en las personas.
Una herramienta para la igualdad de oportunidades
Para las y los jóvenes del programa HASI, disponer de un ordenador propio no es un detalle menor: es una condición necesaria para acceder a la formación, preparar su inserción laboral y participar en igualdad en una sociedad cada vez más digitalizada. Los 17 equipos recuperados este curso se han convertido en recursos concretos para más de 40 jóvenes de Peñascal Kooperatiba, cerrando una brecha digital que, de otro modo, habría seguido ensanchándose en silencio.
Desde el proyecto HASI destacan que el acceso a un ordenador, combinado con los talleres de informática compartidos con el alumnado de SMR, abre posibilidades laborales y sociales que antes las y los jóvenes tutelados no contemplaban: desde completar su formación de manera más autónoma hasta explorar salidas profesionales vinculadas al mundo digital.
Un proyecto que crece cada curso
Redes de Conexión no existiría sin la suma de muchas voluntades: el compromiso del profesorado del Centro San Luis que creyó en la idea desde el principio, la confianza de las entidades donantes, la implicación de Peñascal Kooperatiba y, sobre todo, la energía de los jóvenes de ambas instituciones. Son ellas y ellos quienes demuestran, curso tras curso, que la educación técnica cobra su pleno sentido cuando mira más allá del aula.
El proyecto sigue adelante y sus responsables apuntan a ampliar el número de equipos recuperados y la profundidad de las colaboraciones. La convicción que lo sostiene es sencilla: formación técnica y compromiso social no son caminos separados. Cuando se unen, llevan mucho más lejos.